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Monday December 7th

MONDAY, DECEMBER 7th
Hechos 2:37-42/Acts 2:37-42

Los creyentes de la iglesia de esta lectura formaban una verdadera comunidad. Es evidente que, en nuestro tiempo, aun en medio de la pandemia que nos llama a la solidaridad, continuamos viviendo en comunidades fragmentadas incluyendo nuestras propias denominaciones cristianas. La lectura de Hechos obliga a pensar por que esta comunidad cristiana pudo formar una comunidad de intereses comunes. Los oyentes de Pedro hacen la pregunta que muchos/as hoy día necesitamos repetir, ¿qué debemos hacer?

La respuesta de Pedro es contundente: Arrepentirse y volverse a Dios. No puede haber arrepentimiento genuino sin la confesión de nuestros pecados. Los diálogos entre las diferentes culturas que integran nuestro presbiterio son buenos y saludables. Pero la comunidad de intereses comunes se fortalecerá mucho más cuando cada uno de nosotros/as seamos capaz de confesar nuestras propias fallas. Esta debe ser una práctica tanto individual como colectiva. ¿Quién debe confesar más?

La promesa es para todos/as sin ninguna distinción. Mientras nos preparamos para la venida de Cristo, es importante que la temporada de Adviento no sea para nosotros/as solo una tradición más. La Escritura nos invita a prepararnos en arrepentimiento sincero y la práctica de una comunión y participación fraternal. Esta comunión se convierte en realidad cuando en arrepentimiento y celebración gozosa, aceptamos que no podemos ser el presbiterio ni la iglesia, sin cada una de las culturas y familias que lo integran.

Hermanos/as, la predicación del apóstol nos invita a “salvarnos de esta generación perversa.” No necesitamos seguir repitiendo los errores del pasado. Veamos hacia el frente como verdaderos hermanos/as y hermanas y dejemos que Jesús el hijo de Dios vuelva a nacer en nuestros corazones para un maravilloso nuevo inicio. Como dice el Popol-Vuh, “Que todos se levanten, que nadie se quede atrás, que no seamos ni uno ni dos de nosotros, sino todos.” (Popol-Vuh, libro sagrado Mayas Quiches)

Alabamos tu nombre por nuestro Presbiterio y oramos porque a través de tu Espíritu podamos encontrar la manera adecuada de arrepentirnos, confesar nuestros pecados y convertirnos en una verdadera comunidad que refleje tu amor, misericordia, armonía y paz. Amen.

The believers of the church in this Scripture formed a true community. It is clear that, in our time, even in the midst of the pandemic that calls us to solidarity, we continue to live in fragmented communities including our own Christian denominations. The book of Acts forces us to think why this Christian community was able to create a community of common interests. Peter’s listeners ask the question that many of us today need to repeat, what should we do?

The Apostol’s answer is straight to the point: Repent and turn to God. There can be no genuine repentance without the confession of our sins. The dialogues between the different cultures that make up our presbytery are good and healthy. But the community of common interests will be greatly strengthened when each of us is able to confess our own faults. This should be both individual and collective practice. Who should confess more?

The promise is for everyone without any distinction. As we prepare for the coming of Christ, it is important that Advent Season shouldn’t be just one more tradition for us. The Scripture invites us to prepare ourselves in sincere repentance and the practice of communion and fellowship participation. This communion becomes a reality when in repentance and joyful celebration; we accept that we cannot be the presbytery or the church, without each of the other cultures and families that make up it.

Brothers and sisters, the apostle’s preaching invites us to “save ourselves from this wicked generation.” We don’t need to keep repeating the mistakes of the past. Let us look to the front as true siblings and let Jesus the son of God be born again in our hearts for a wonderful new beginning. As the Popol-Vuh states, “Let all rise, let no one be left behind, that we may not be one or two of us, but all of us.” (Popol-Vuh, sacred book Maya Quiches)

We praise your name for our Presbytery and pray that through your Holy Spirit we can find the right way to repent, confess our sins, and become a true community that reflects your love, mercy, harmony, and peace. Amen.

Rev. Pedro P Morataya is pastor of Primera Iglesia Presbiteriana Hispana in Oakland.